¡Cumple tu gozo!

624

Jesús dijo: «Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido» (Juan 16.24). ¿Sabía usted que puede acudir a Dios en oración y pedirle que lo llene de gozo? Eso fue lo que el salmista estaba haciendo en Salmos 86.4 cuando dijo: «Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, levanto mi alma».

Cuando estamos atribulados, orar por gozo puede parecer lo último que podemos obligarnos a hacer. Queremos orar por alivio de nuestra desilusión, tristeza o temor. Queremos orar que se nos quite nuestro dolor o ansiedad. Orar por gozo parece estar muy abajo en nuestra lista de cosas por las que pedimos.

Lo comprendo. No obstante, recuerde, el gozo no tiene que ser lo que consideramos como regocijarnos. También puede ser el gozo tranquilo, el gozo consolador de saber que uno le pertenece a Dios por medio de Jesucristo. Puede ser el gozo asegurador y estimulante de saber que uno nunca está solo, que Dios siempre está allí.