Eres Suficiente

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Todas las demandas en la vida de una mujer buscan lanzar un mensaje a tu corazón: «No eres suficiente». Nuestra lucha arranca a muy temprana edad, al tratar de cumplir las expectativas puestas por nuestro entorno, empujándonos a una carrera sin metas verdaderas. En la soberanía divina, es parte del plan que todo ese desorden y ese vacío nos regresen a Él.

Veamos lo que dice el profeta en su libro:

Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos. Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los hallará. Entonces dirá: Iré y me volveré a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora. (Oseas 2.6, 7, RVR1960).

Este pasaje es un claro ejemplo de cómo se encuentran nuestros corazones cuando hemos dejado la única fuente verdadera. Tenemos muchas modalidades de amantes; toda persona, objeto, logro o placer que nos roba el corazón. Dios te hizo mujer y te adoptó como hija para que tu identidad esté establecida y regida por algo profundamente sólido y, de esa manera, tu alma encuentre reposo en quien eres, de modo que descubras para qué existes. Para que encuentres reposo al saber de dónde vienes y hacia dónde vas.