Prepárate para reflexionar con la Biblia

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Muchos de nosotros descubriremos que para meditar se necesita un tiempo de preparación. Tal vez usted haya tenido la experiencia de volver a casa después de realizar un ejercicio enérgico, respirando todavía aceleradamente, y sabe que durante varios minutos es prácticamente imposible sentarse y estar quieto. El jadeo y el tomar aliento no permite estar sentado quietamente. Lo mismo sucede con la reflexión. Con frecuencia entramos en nuestra cámara para encontrarnos con Dios mientras aún estamos emocionalmente sin aliento. En un principio nos resulta difícil concentrar nuestros pensamientos y traerlos a la presencia del Señor. Necesitamos relajarnos tranquilamente durante un breve rato, mientras la mente se acostumbra a la actividad espiritual en el ambiente del «huerto». De modo que eso llevará tiempo —un tiempo que algunas personas son reacias a dedicar.

Los cristianos siempre hemos considerado la Biblia como la revelación central de nuestra fe, y una obra digna de ser meditada.