No te enfoques en tus errores

1291

Muy frecuentemente, nos fijamos en las decisiones erróneas y tropiezos y nos etiquetamos de acuerdo con eso. Tenemos fracasos. Cometemos errores. Hacemos cosas pecaminosas. Hemos hecho cosas bastante vergonzosas. Hemos herido a otros. Y, por lo tanto, nos evaluamos a través de los lentes de cómo nos han lastimado y cómo lastimamos a otros. Pero Dios no mira nuestras heridas. Así como hizo con Pablo, Dios lo miró a usted en el vientre de su madre y lo llamó a más. Y su llamado es irrevocable; una vez que le llama, no hay vuelta atrás.

Me sorprende que Pablo nunca dudó de que su vida había sido cambiada. Él podía fácilmente haber cuestionado: “¿Cómo es posible? ¿Qué ha cambiado dentro de mí? ¿No lo entiendo?”, pero no lo hizo. Simplemente aceptó su encuentro cara a cara con Jesús tal y como fue, espiritual y sobrenatural. Pablo no pasó tres años siguiendo a Jesús mientras predicaba, sanaba a los enfermos y perdonaba los pecados de la gente. Pablo solo tuvo un encuentro, ¡boom!, y todo cambió. El ejemplo de Pablo nos debe animar, especialmente cuando somos tentados a enfocarnos en nuestros errores. Porque Pablo evidentemente cometió muchos de ellos —incluso matar a personas inocentes solo porque estaban siguiendo a Jesús en vez de la Ley—. Sin embargo, Dios aun así lo usó.