Sin miedo

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Había aflicción en mi corazón, por lo que no podía encontrar la forma de experimentar lo que Jesús ofrece en Juan 14. En esa ocasión, el doctor me enseñó que para poder tener algún día esa clase de esperanza, no podía limitarme a desearla. Necesitaba conocer mejor a Cristo, y estar totalmente convencido de que él es quien dijo que es, y que aquello que enseñó, es cierto. Por eso, necesitaba adentrarme de manera profunda en lo que él prometió realmente acerca de la vida eterna.

La esperanza se halla totalmente unida a nuestro sistema de creencias. Esa idea era nueva para mí: una idea radical que me llevó a realizar un trayecto que me infundió de manera muy eficaz la esperanza de Dios en mi interior. Si sientes que tu corazón está atribulado, si vives con temor al futuro, esto también va a funcionar para ti.

Recuerda: lo peor que nos puede suceder es la muerte y Jesús ya resolvió ese problema. Entonces, ¿cómo vivir en el presente a la luz del futuro que tenemos garantizado? ¡Sin temores!