Haz que tu gigante caiga

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¿Cómo nos deshacemos de los gigantes? Jesús le ofrece una vida abundante a todo aquel que le siga. «El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia» (Juan 10.10). Él no vino a la tierra para morir en la cruz y resucitar de la tumba para que nosotros nos conformemos con una fracción de lo que Dios tiene para darnos. Su intención fue que nosotros viviéramos plenamente (ver 1 Tesalonicenses 3.8). Y eso significa que podemos vivir libres en el poder de lo que Él realizó por nosotros.

Todo comienza cuando vemos y creemos que aunque sea grande el gigante contra el cual estamos batallando… él no es más grande que Jesús. Para Jesús tres metros no son nada. Y Él ha determinado ponerte en libertad.