Vencer muros, ganar batallas

614

Algunas veces los demás no pueden protegernos, así que construimos muros a nuestro alrededor. Esas murallas mantienen a las personas afuera. Nos protegen. Pero también nos hacen sentir una profunda soledad porque nunca permitimos que la gente, al margen de cuántos sean en nuestras vidas, nos conozcan. Estar sola no tiene nada que ver con el número de personas con las que interactúes en tu vida. Puedes estar sola en medio de una multitud, en la iglesia, o en una reunión familiar.

Escucho esta frase muy seguido de otras mujeres: «Me siento muy sola». La escucho en los labios de mujeres solteras y casadas, jóvenes y ancianas, de vidas que a la superficie parecen estar bien y de aquellas que están en crisis.

Sin embargo, cuando eliges vivir una vida transparente y vulnerable como la que yo he aprendido a vivir, invitas a los demás a entrar. Sin muros, te puedes proteger a ti misma.